Compraron vivienda confiando en lo prometido y terminaron reclamando: la sanción que deja una lección clara al comprador
Comprar vivienda es una de las decisiones económicas más importantes en la vida de una familia. No se trata solo de metros cuadrados, sino de confianza, proyectos de vida y ahorro de años. Este caso demuestra cómo la falta de información clara antes de comprar puede terminar en sanciones millonarias y en frustración para los ciudadanos.
Qué compraron los ciudadanos
Varios consumidores adquirieron viviendas en los proyectos CALATAY Parque Residencial y CARANDÚ, desarrollados por R.A.C. Construcciones y Urbanizaciones S.A.S. en la ciudad de Ibagué. La compra se realizó con base en la información entregada en piezas publicitarias, brochures, salas de ventas y ferias inmobiliarias.
Los compradores confiaron en lo anunciado sobre zonas comunes, etapas del proyecto, características de los inmuebles, promociones y beneficios ofrecidos durante el proceso de preventa.
Dónde empezó el verdadero problema
La Superintendencia de Industria y Comercio fue clara en su decisión: la sanción no se impuso por fallas de construcción ni por defectos de calidad en las viviendas. Esos cargos fueron archivados tras analizar las pruebas.
El problema estuvo en la información. Antes de vender, la constructora no informó de manera clara, suficiente y oportuna aspectos esenciales como: que el proyecto se desarrollaría por etapas, qué zonas comunes se entregarían en cada fase, los tiempos estimados de ejecución, el valor aproximado de la administración, el estrato, las características de parqueaderos y los acabados de los inmuebles.
Adicionalmente, se anunciaron promociones y bonos de descuento sin explicar condiciones, plazos ni requisitos, dejando al consumidor sin información suficiente para decidir.
Una investigación larga y una multa millonaria
A partir de las quejas de los compradores, la SIC adelantó una investigación que se extendió por más de seis años. El resultado fue una sanción inicial de $152.437.920, equivalente a 120 salarios mínimos, que luego fue ajustada en reposición.
En segunda instancia, mediante la Resolución 66891 del 3 de septiembre de 2025, la Superintendencia confirmó la sanción por violación al deber de información y a las reglas sobre promociones y ofertas.
Por qué este caso le importa a cualquier comprador
Porque demuestra que no basta con prometer: hay que informar. Cuando un comprador no conoce exactamente qué está adquiriendo, asume riesgos financieros que pueden afectar su patrimonio por años.
La SIC recordó que incluso cuando no se prueban daños materiales inmediatos, la falta de información es suficiente para sancionar, porque afecta la libertad de elección del consumidor.
Enseñanzas prácticas para cuidar tu dinero
Primero: exige información completa antes de firmar. Pregunta por etapas, tiempos, zonas comunes y costos futuros como la administración.
Segundo: desconfía de promociones sin reglas claras. Todo descuento debe tener condiciones visibles.
Tercero: reclamar sí sirve. Este caso demuestra que las quejas bien sustentadas generan consecuencias reales.
Conclusión: informarse es proteger el patrimonio
La SIC no sancionó un proyecto inmobiliario por existir, sino por no informar. Este caso deja una lección clara: comprar sin información suficiente puede salir muy caro. Exigir claridad es una forma concreta de cuidar el dinero y el futuro.
Fuente: Resolución 66891 de 2025 – Superintendencia de Industria y Comercio.

