Combinar tecnologías conocidas también puede ser una invención, pero no toda combinación merece una patente
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Fuente integrada: Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, Sección Primera, sentencia de 5 de marzo de 2026, consejero ponente Pablo Andrés Córdoba Acosta, radicación 11001-03-24-000-2004-00341-01, proceso promovido por The Procter & Gamble Company contra la Superintendencia de Industria y Comercio.
Introducción: una combinación puede ser nueva sin ser inventiva
Muchas innovaciones no nacen de un elemento completamente desconocido. Surgen al reunir componentes, materiales, técnicas o procedimientos que ya existían, pero que son organizados de una manera distinta para resolver un problema concreto.
En propiedad industrial, esa realidad plantea una pregunta decisiva: si todos los elementos de una creación ya eran conocidos, ¿la combinación puede todavía ser patentable?
La sentencia del Consejo de Estado del 5 de marzo de 2026, dentro del proceso promovido por The Procter & Gamble Company contra la Superintendencia de Industria y Comercio, abordó precisamente esa cuestión al estudiar una solicitud de patente denominada “Tableta cubierta con película para seguridad mejorada del tracto gastrointestinal superior”.
La respuesta del sistema de patentes no es automática. Una combinación de elementos conocidos puede constituir una invención, pero debe superar los requisitos de patentabilidad y, en particular, demostrar que la forma de reunir esos elementos no era obvia ni se derivaba de manera evidente del estado de la técnica.
El problema no está en usar elementos conocidos
La discusión no parte de una prohibición de combinar tecnologías existentes.
El Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina, cuya interpretación prejudicial fue utilizada en el proceso, reconoció que una invención puede surgir de la combinación de elementos previamente conocidos.
La dificultad aparece cuando esa combinación no aporta un salto inventivo suficiente.
Si una persona normalmente versada en la materia habría podido reunir esos mismos elementos de manera evidente a partir del conocimiento disponible, la combinación no alcanza el nivel inventivo exigido para obtener una patente.
El nivel inventivo sigue siendo la prueba decisiva
Bajo la Decisión 344 de 1993, aplicable a la solicitud presentada por Procter & Gamble en 1998, una invención debía ser nueva, tener nivel inventivo y ser susceptible de aplicación industrial.
El artículo 4 de ese régimen establecía que una invención tiene nivel inventivo cuando, para una persona del oficio normalmente versada en la materia técnica correspondiente, no hubiera resultado obvia ni se hubiera derivado de manera evidente del estado de la técnica.
Por eso, cuando la invención consiste en una combinación, el análisis no se agota en verificar que los elementos fueron reunidos de una manera particular.
Hay que determinar si esa forma de reunirlos exigió realmente una actividad inventiva.
No toda suma de componentes produce una invención patentable
Una combinación puede reunir varios elementos conocidos y aun así limitarse a sumar funciones ya previsibles.
En ese escenario, la reunión de componentes no transforma automáticamente la solución en patentable.
La cuestión central es si la interacción entre los elementos conduce a una solución que no habría sido evidente para el experto medio.
El análisis exige mirar el conjunto, pero también preguntar qué aporta realmente la combinación frente al conocimiento anterior.
La solicitud de Procter & Gamble reunía varios elementos técnicos
La solicitud examinada comprendía una forma de dosificación oral en tableta, con principios activos de la familia de los bifosfonatos, una determinada forma y dimensiones y una película de recubrimiento elaborada con materiales que ya eran conocidos en la tecnología farmacéutica.
La empresa sostenía que la manera en que esos elementos eran reunidos permitía obtener una tableta capaz de mejorar la seguridad del tracto gastrointestinal superior.
Ese planteamiento obligaba a preguntar si el resultado provenía de una combinación verdaderamente inventiva o si surgía de manera natural del estado de la técnica.
Los documentos anteriores mostraban que los componentes ya eran conocidos
La Superintendencia y posteriormente el Consejo de Estado analizaron varias anterioridades identificadas como D1, D2, D3, D4, D6 y D7.
Esos documentos mostraban conocimientos previos sobre recubrimientos farmacéuticos, formas de dosificación oral, liberación de principios activos y protección del tracto gastrointestinal.
También mostraban materiales de recubrimiento que coincidían con los mencionados en la solicitud y tecnologías capaces de producir tabletas con formas y dimensiones determinadas.
El problema, entonces, no era demostrar que cada elemento individual existía. Eso ya aparecía suficientemente reflejado en el estado de la técnica.
La pregunta correcta era qué aportaba la combinación
Cuando los componentes son conocidos, el examen debe desplazarse hacia la relación entre ellos.
Hay que identificar si la combinación produce un efecto técnico diferente, una interacción no previsible o una solución que un experto medio no habría derivado de manera evidente.
Si el resultado es simplemente el que razonablemente cabía esperar de reunir los elementos, el nivel inventivo se debilita.
Procter & Gamble defendió precisamente el valor de la combinación
La compañía sostuvo que no era correcto descomponer su invención en piezas aisladas y negar la patente simplemente porque cada una fuera conocida.
Su planteamiento era que la combinación debía examinarse como un conjunto y que la solución técnica obtenida tenía un significado propio.
Ese argumento es jurídicamente relevante porque una invención combinada no pierde automáticamente patentabilidad por utilizar elementos anteriores.
Pero la existencia de una combinación obliga a demostrar qué tiene de no evidente.
El Tribunal Andino reconoció la posibilidad de patentar combinaciones
La interpretación prejudicial incorporada al proceso señaló que una invención puede consistir en la reunión o combinación de elementos conocidos.
Sin embargo, esa combinación sigue sometida al examen de nivel inventivo.
El hecho de que el solicitante reúna características conocidas no lo libera de probar que el resultado no deriva de manera evidente para una persona normalmente versada en la materia.
La combinación es posible; la obviedad sigue siendo el filtro.
El experto medio debe mirar el conjunto, no solamente cada pieza
La valoración de una combinación no consiste únicamente en afirmar que el elemento A era conocido, que el elemento B también y que el elemento C aparecía en otra referencia.
La pregunta final es si el experto medio, a partir del estado de la técnica, habría tenido una razón evidente para reunirlos y llegar a la misma solución.
Ese examen debe conservar una visión integral de la invención.
De lo contrario, cualquier combinación podría parecer obvia después de conocerla, simplemente porque sus componentes individuales ya existían.
El riesgo del análisis retrospectivo es especialmente fuerte en invenciones combinadas
La interpretación comunitaria advirtió contra el análisis retrospectivo o ex post facto.
Una vez que se conoce la solución, puede parecer fácil reconstruirla mirando hacia atrás y encontrando cada elemento en documentos anteriores.
Pero el examen correcto debe situarse antes de conocer la invención y preguntar si el experto medio habría llegado a esa combinación con la información disponible.
Este cuidado es especialmente importante cuando la creatividad consiste precisamente en reunir elementos previamente separados.
En el caso concreto, la Sala no encontró el salto inventivo
Pese a reconocer la posibilidad jurídica de patentar combinaciones, el Consejo de Estado concluyó que Procter & Gamble no demostró que la reunión concreta de elementos superara el umbral de obviedad.
Las anterioridades mostraban que los recubrimientos, los principios activos, las formas farmacéuticas y la relación entre esos elementos y la protección gastrointestinal ya hacían parte del conocimiento técnico disponible.
La Sala consideró que, para 1998, la combinación reivindicada podía derivarse del estado de la técnica por una persona normalmente versada en el área farmacéutica.
Los dictámenes periciales reforzaron esa conclusión
Durante el proceso se practicaron dictámenes técnicos que permitieron reconstruir el conocimiento disponible para la fecha de presentación de la solicitud.
Uno de ellos fue rendido por Mario Roberto Santamaría Sandoval.
Otro fue decretado de oficio por el Consejo de Estado y rendido por Bibiana Margarita Rosa Vallejo Díaz, profesora asociada del Departamento de Farmacia de la Universidad Nacional.
Los conceptos técnicos fueron utilizados por la Sala para evaluar si el conjunto de elementos realmente representaba una solución que excedía lo previsible para un especialista.
La perita consideró que la tecnología disponible permitía proponer una solución de ese tipo
La experta de la Universidad Nacional explicó que las anterioridades contribuían a describir el estado tecnológico existente al momento de la solicitud.
También indicó que ese conocimiento mostraba la posibilidad de que una creación como la solicitada pudiera ser propuesta por un área de diseño y desarrollo de medicamentos de un laboratorio farmacéutico para 1998.
Esa conclusión golpeaba directamente la tesis de un salto inventivo derivado de la combinación.
El resultado esperado no basta si deriva naturalmente de los componentes
Cuando cada elemento aporta una función ya conocida y la combinación produce un resultado técnicamente previsible, la reunión puede carecer de nivel inventivo.
La Sala no encontró demostrado un efecto técnico inesperado que permitiera separar la solución reivindicada de aquello que el estado de la técnica ya permitía obtener.
Ese aspecto fue relevante porque una combinación gana fuerza inventiva cuando el conjunto produce algo que no se desprende naturalmente de las funciones conocidas de sus partes.
Una combinación patentable necesita algo más que una lista nueva
Desde la perspectiva de una empresa innovadora, el caso muestra que reorganizar elementos conocidos no debe presentarse únicamente como una enumeración diferente.
La solicitud debe ser capaz de explicar qué relación técnica nueva existe entre ellos y por qué el resultado no era evidente.
El valor inventivo se encuentra en la interacción, no en la simple coexistencia.
El problema técnico ayuda a medir si la combinación era evidente
La evaluación también puede entenderse a partir del problema que la invención pretende resolver.
En el expediente, el debate giró alrededor de la seguridad gastrointestinal de formas farmacéuticas que contenían bifosfonatos.
Las anterioridades mostraban que el uso de recubrimientos para modificar la interacción de esas formas con el tracto gastrointestinal ya era conocido.
Por eso, la empresa necesitaba demostrar por qué su combinación concreta resolvía el problema mediante una vía técnica no evidente.
La combinación debe analizarse desde la técnica existente, no desde la intuición empresarial
Para el inventor puede ser claro que su producto es diferente porque conoce el proceso interno que llevó a desarrollarlo.
Pero el estándar de patentabilidad es externo.
La pregunta no es cuánto esfuerzo subjetivo invirtió la empresa, sino si la solución habría sido obvia para una persona normalmente versada en la materia frente al estado de la técnica.
Una investigación costosa puede producir una solución útil y, aun así, no superar el requisito jurídico de nivel inventivo.
El valor comercial de la combinación tampoco sustituye el nivel inventivo
El sistema de patentes no concede exclusividad porque el producto sea comercialmente atractivo o porque la combinación resulte útil para el mercado.
La utilidad práctica no reemplaza la exigencia de que exista una contribución técnica no evidente.
En este proceso, la controversia se resolvió sobre el contenido técnico de la solución y su relación con las anterioridades, no sobre el valor comercial del producto.
Cómo defender mejor una invención combinada
La sentencia sugiere una estrategia clara para solicitudes que integran elementos conocidos.
Primero, identificar con precisión cuáles componentes ya formaban parte del estado de la técnica.
Segundo, explicar qué interacción nueva se produce entre ellos.
Tercero, demostrar por qué esa interacción no habría sido evidente para el experto medio.
Cuarto, cuando exista, mostrar el efecto técnico que diferencia al conjunto de una simple agregación de componentes.
Quinto, respaldar esa explicación con evidencia técnica capaz de resistir una comparación con las anterioridades más cercanas.
La redacción de las reivindicaciones vuelve a ser decisiva
En una invención por combinación, las reivindicaciones deben permitir identificar el conjunto técnico que se pretende proteger.
Si la redacción se limita a reunir características conocidas sin reflejar claramente la relación inventiva entre ellas, el examen puede terminar mostrando solo una suma de elementos anteriores.
La estrategia de protección debería hacer visible qué tiene de especial la combinación como unidad.
No toda combinación de documentos es válida para cualquier análisis
También conviene mantener separados los requisitos de patentabilidad.
Para el examen de novedad, la metodología exige verificar si la invención estaba comprendida en el estado de la técnica bajo las reglas propias de ese requisito.
En el nivel inventivo, en cambio, el análisis permite reconstruir el conocimiento técnico disponible y valorar si la combinación surgía de manera evidente para el experto medio.
Confundir ambos ejercicios puede conducir a conclusiones equivocadas.
El cuarto artículo se diferencia del tercero por una pregunta más específica
El análisis general de nivel inventivo pregunta si la invención era obvia.
La cuestión particular de este artículo es cómo se responde esa pregunta cuando la invención está construida con elementos ya conocidos.
La respuesta del caso es equilibrada: el uso de componentes conocidos no excluye automáticamente la patente, pero tampoco crea nivel inventivo por el simple hecho de reunirlos.
Lo que no debe concluirse de esta sentencia
El fallo no establece que las invenciones por combinación sean improcedentes.
Tampoco afirma que una creación deje de ser patentable porque todos sus componentes individuales fueran conocidos.
La conclusión es más precisa: la combinación debe cumplir los requisitos de patentabilidad y no puede resultar obvia o derivarse de manera evidente del estado de la técnica para una persona normalmente versada en la materia.
En el caso de Procter & Gamble, la Sala consideró que ese salto inventivo no fue demostrado.
La decisión del Consejo de Estado
El Consejo de Estado mantuvo la legalidad de los actos mediante los cuales la Superintendencia de Industria y Comercio negó la patente.
La Sala encontró que el estado de la técnica y los dictámenes periciales permitían concluir que la solución reivindicada no tenía el nivel inventivo necesario.
Aunque una invención puede estar formada por la combinación de elementos conocidos, en este expediente la combinación no fue suficiente para superar el examen de obviedad.
Conclusión: la innovación está en la relación entre los elementos, no en reunirlos
La sentencia deja una enseñanza especialmente útil para empresas que desarrollan productos a partir de tecnologías ya disponibles.
No hay nada jurídicamente impropio en construir una invención combinando elementos conocidos.
El verdadero reto es demostrar que la forma de reunirlos produce una solución técnica que no habría sido evidente para el experto medio.
En el caso de Procter & Gamble, el Consejo de Estado concluyó que los componentes, los recubrimientos y la solución perseguida podían derivarse del conocimiento técnico disponible para 1998.
Por eso, la combinación no alcanzó el salto inventivo necesario.
La lección para innovadores es clara: una patente no protege la simple suma de piezas conocidas. Protege, cuando se cumplen los demás requisitos, la contribución técnica que aparece cuando esas piezas se relacionan de una manera que el estado de la técnica no hacía evidente.
