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25- CUIDA TUS FINANZAS

Cuando usar un dinero que no es tuyo sale caro: la historia detrás de una sanción millonaria

Por Balance Legal – 2025

A veces una empresa celebra un saldo a favor como si fuera un premio. Pero lo que parece dinero “libre” puede convertirse en una deuda costosa si se usa sin esperar a que esté en firme. Eso fue lo que le pasó a Eduardoño S.A.S., una compañía que terminó enfrentando una sanción multimillonaria de la DIAN, y cuyo caso llegó hasta el Consejo de Estado. La sentencia, emitida el 21 de agosto de 2025, se convirtió en una lección financiera para todas las empresas e independientes del país.

Lo que ocurrió

Eduardoño declaró un saldo a favor de más de $572 millones en su impuesto CREE del 2015. Confiada en sus cálculos, lo imputó en la declaración del año siguiente, es decir, usó ese dinero para compensar lo que debía pagar. Años después, la DIAN revisó la declaración y rechazó el saldo a favor, concluyendo que no existía tal crédito. El resultado: una resolución sanción exigiendo el reintegro de ese monto más intereses moratorios que superaban con creces la suma inicial.

Pero el Consejo de Estado, al analizar el caso, encontró que la base de la sanción había desaparecido: la declaración revisada por la DIAN fue anulada en otro proceso, lo que hacía improcedente castigar a la empresa. La lección, sin embargo, trasciende el caso: usar saldos a favor sin confirmar su validez puede poner en riesgo la estabilidad financiera de cualquier negocio.

Las consecuencias financieras de actuar antes de tiempo

1. Pérdida de liquidez inmediata
Al imputar o gastar un saldo a favor que luego se rechaza, la empresa debe reintegrar todo el dinero junto con intereses e incluso sanciones. Lo que se veía como flujo de caja adicional se convierte en una deuda impagable que desbalancea la contabilidad y paraliza inversiones.

2. Afectación reputacional y crediticia
Una sanción fiscal no solo duele en el banco: también deja huella en los registros financieros y afecta la confianza de bancos, proveedores y socios. Los estados financieros dejan de verse sólidos, y el costo del crédito sube.

3. Riesgo de embargos o cobros coactivos
Si la sanción no se paga a tiempo, la DIAN puede embargar cuentas, retener devoluciones futuras o ejecutar bienes, generando un efecto dominó sobre la operatividad del negocio.

4. Tiempo y energía perdidos
Defender una sanción de este tipo puede tardar años y consumir recursos que pudieron usarse en productividad o crecimiento. Mientras tanto, la empresa queda atrapada en un limbo tributario que afecta su planeación.

La enseñanza práctica

El Consejo de Estado recordó que los saldos a favor no son un regalo inmediato, sino una figura provisional hasta que la Administración confirme su legalidad. Usarlos sin esperar ese paso es como gastar un dinero prestado sin saber si te lo van a prestar realmente.

Por eso, cada empresario o independiente debería:
• Esperar la firmeza de las declaraciones antes de imputar saldos.
• Llevar un control contable realista que no dependa de devoluciones inciertas.
• Asesorarse con profesionales antes de aplicar compensaciones o cruces de impuestos.
• Y sobre todo, entender que el flujo de caja fiscal no es dinero líquido hasta que la DIAN lo confirme.

Un ejemplo sencillo

Imagina que tienes un saldo a favor de $100 millones y decides usarlo el siguiente año para pagar tus impuestos. Tres años después, la DIAN determina que el saldo era improcedente y te exige reintegrarlo con intereses. Solo los intereses podrían superar los $30 millones, además del riesgo de sanción. Es decir, el supuesto alivio se convierte en una pérdida financiera del 30 % al 50 % sobre el valor original.

Conclusión de Balance Legal

El fallo del Consejo de Estado no solo salvó a una empresa: dio una advertencia nacional. En tributación, la paciencia es una virtud rentable. Antes de mover un saldo a favor, pregúntate si ese dinero realmente es tuyo. Porque cuando no lo es, la DIAN lo cobra con intereses… y con lección incluida.

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