Cogió el producto sin saber cuánto valía y en la caja le cobraron otra cosa: cuando el precio no es claro, el bolsillo pierde
Ir al supermercado debería ser una experiencia simple. Uno toma el producto, mira el precio, decide si lo compra o no y paga. Pero cuando el precio no está claro, cuando no aparece o cuando cambia al llegar a la caja, el que queda en desventaja siempre es el ciudadano.
La Resolución 40368 de 2025 de la Superintendencia de Industria y Comercio muestra un caso que cualquiera podría haber vivido: productos sin precio en la góndola y cobros diferentes al momento de pagar.
Lo que el ciudadano vio en la góndola
Durante una visita de inspección a un supermercado, se encontraron productos básicos exhibidos sin ningún precio visible. Entre ellos había alimentos, productos de despensa y hasta artículos refrigerados.
El mensaje para el consumidor era claro, aunque nadie lo dijera en voz alta: escoja primero, pregunte después.
El golpe llega en la caja
En uno de los casos revisados, un depilador tenía un precio exhibido de **$132.900**, pero al pasar por la caja el valor marcaba apenas **$30.990**.
La diferencia es brutal. El consumidor toma decisiones con base en lo que ve en la góndola, no en lo que aparece segundos antes de pagar.
Aunque la empresa terminó cobrando el precio más bajo, el daño ya estaba hecho: la información no fue clara ni oportuna.
Por qué esto sí afecta tus finanzas
Cuando un producto no tiene precio, el consumidor pierde la posibilidad de comparar, planear y decidir con calma.
Y cuando el precio cambia en la caja, se rompe algo más que la cuenta: se rompe la confianza.
La educación financiera también consiste en algo muy básico: saber cuánto cuesta lo que estás comprando antes de pagarlo.
La sanción y el mensaje de fondo
Por estas irregularidades, la autoridad confirmó una sanción contra el establecimiento por **$6.351.580**, equivalente a **5 salarios mínimos**.
La cifra no es lo más importante. Lo verdaderamente grave es que, sin precios claros, el consumidor queda desarmado frente a la compra.
Mensaje final para el ciudadano
Si un producto no tiene precio, no es tu obligación adivinarlo. Y si en la caja te cobran algo distinto a lo que viste, tienes derecho a reclamar.
Exigir precios claros no es exagerar: es una forma simple y poderosa de cuidar tu dinero. Y si no te escuchan, **acude a la autoridad de protección al consumidor**.
Fuente: Resolución 40368 de 2025 – Superintendencia de Industria y Comercio.

